Sin ser un país rico, Nicaragua está luchando para levantarse de los efectos de la dictadura, los desastres naturales y una guerra de años. Los nicaragüenses estuvieron bajo el comunismo por 20 años, lo cual sumergió al país en una pobreza y hambruna extremas. A pesar que este horrible despotismo terminó hace más de 10 años, el país aún sufre el impacto del régimen totalitario.
Yo he estado experimentando la vida de la gente de Nicaragua por los últimos 15 años y puedo testificar que su pobreza es peor que nunca. Todos estos factores han hecho de Nicaragua el Segundo país más pobre del hemisferio occidental, después de Haití, y el país más pobre de Latinoamérica. El 46% de la población vive con menos de US $2 por día, lo cual está por debajo de la línea de pobreza. El 75% de la población no están en condiciones de suplirse el alimento y el vestido mínimo necesario.
Aparte de la imposibilidad de conseguir el alimento diario, los sectores más pobres de la sociedad ahora luchan para conseguir dinero para sus medicinas, hospitalización y tratamiento. Los niños de Nicaragua viven una vida miserable; en realidad, ellos no tienen una niñez. Desde la edad temprana ellos están trabando en las calles para conseguir con qué vivir, para ellos y sus familias, o viviendo en la calle sin hogar, robando o buscando en la basura algo para comer. Ellos duermen en pisos sucios, sin camas ni sábanas. Estas condiciones terribles han provocado que la Organización Panamericana de la Salud nombre a Nicaragua un país prioritario para la asistencia.
Nuestro ministerio comenzó en 1993 en la casa de Amanda. El padre Mike Muhr, en ese entonces pastor de la parroquia de Cristo Rey, recomendó al ministerio el registrarse como una organización sin ánimo de lucro. En 1997, Dave Jeffries, abogado y miembro de la parroquia de Cristo Rey, llevó a efecto el registro del ministerio y en ese momento nació “Nicaraguan Christian Relief Ministries”. La mesa directiva está constituida por líderes religiosos, comerciantes y trabajadores sociales que tienen en común una pasión por ayudar a los pobres. Los miembros de la mesa directiva son: Amanda Valle-Peters (Presidente y Fundadora); Cecilia Castillo (Tesorera); Paul Higgins (Contador); Dave Jeffries (Consultor Legal); Rev. Monseñor Desmond Daly, Annette Higgins, Erika Blanco y Ashley Miller.
Por los últimos 15 años, nosotros hemos trabajado sin descanso para recolectar donaciones de ropa, comida y suministros médicos y escolares, los cuales son distribuidos personalmente por mí a aquellos niños de Dios menos afortunados y sus familias. Nuestras donaciones provienen de toda la comunidad, pero la mayoría son contribuidas por miembros de la parroquia de Cristo Rey, quienes por años han dejado sus donaciones en nuestro tráiler, ubicado allí. Actualmente estamos recolectando las donaciones en nuestra nueva sede ubicada en l esquina de Morrison y Grady. Para la conveniencia de nuestros donadores, hemos dispuesto un nuevo horario: de lunes a sábado, de 7: 30 AM a 6:00 PM. Cuando tenemos cuatro o cinco tráileres cargados (llenos), éstos son enviados a Nicaragua, donde yo desempaco las donaciones y organizo su distribución.
Como usted puede ver en las fotos, nuestro ministerio visita y ayuda a miles de personas en diferentes formas:
- Niños viviendo en las calles, niños trabajando y viviendo en la miseria; familias viviendo en condiciones por debajo de la pobreza en chozas que ellos mismos hacen con cualquier pedazo de cartón, metal, plástico o cualquier otro material de escombro que ellos puedan encontrar.
- Nosotros visitamos cientos de comunidades rurales y les llevamos nuestras donaciones usando cualquier tipo de transporte que podamos conseguir. Nosotros hacemos nuestros viajes con un grupo de ocho o diez voluntarios desfavorecidos. Siempre nos quedamos en una Iglesia Católica en el pueblo y la gente viene desde sus remotas comunidades para recoger sus donaciones.
- Nosotros vestimos a los niños, les damos juguetes y útiles escolares para que puedan ir a la escuela. Oh si, nosotros no tiramos a la basura los útiles escolares que se usaron en el último año escolar, nosotros los necesitamos. Por favor llévelos a nuestro tráiler.
Damos a las familias ropa, sábanas y muebles (tenemos gran necesidad de camas), alimentamos al hambriento, donamos sillas de ruedas para los niños y adultos discapacitados, ayudándoles a ser independientes (necesitamos desesperadamente de sillas de ruedas.
- Visitamos los enfermos, llevando la Palabra de Dios.
- Nosotros reabrimos una Iglesia Católica, que fue destruida por el huracán Match, gracias a la colaboración de la Escuela Superior Católica de Tampa, la cual donó los antiguos muebles de su capilla.
- Otras iglesias y escuelas son ayudadas con muebles y suministros; nosotros hemos abierto cuatro laboratorios de computadores.
- También proveemos ayuda a los hospitales a través donaciones de muebles, suministros y equipo medico. Nuestros hospitales en Nicaragua operan bajo condiciones patéticas, al punto que las familias indigentes tienen que traer sus propios suministros médicos cuando están en necesidad de un tratamiento.
- Nosotros brindamos ayuda a miles de víctimas que fueron golpeadas por el huracán Mitch: la parte norte del país fue devastada.
- Los padres y sus hijos, miembros de la parroquia, nos ayudan en nuestro día de “Recolección de Ropa”; ellos también nos ayudan a cargar cuatro o cinco contenedores cuando los tráileres están llenos y listos para ser enviados.
Usted está invitado a ayudar. Si usted tiene algo que ya no quiere o necesita, no lo tire a la basura. Por favor piense en la gente indigente de Nicaragua y tráenoslo. Nuestro ministerio está conforme al mandamiento de Cristo: “Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve desnudo y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver”. (Mateo 25:35, 36)
En Nicaragua hay miles y miles de niños analfabetas en extrema pobreza que nunca tendrán una oportunidad para ir a la escuela. Nosotros estamos tocando a la puerta de familias cristianas buenas, pidiéndoles que abran sus corazones para cambiar la vida de estos niños desafortunados. Yo te pido en este día que te unas a nuestro programa de educación católica “Adopte un Niño”. Con una donación de US $325 por año, usted le dará a un niño la oportunidad de educarse intelectualmente y en nuestra Fe Católica para así pueda aprender a conocer, amar y servir a Dios. Nuestro programa de apadrinamiento comenzó hace dos años y con la ayuda de 50 familias maravillosas, nosotros tenemos ahora 50 niños atendiendo a las escuelas Católicas de primaria y secundaria y tres están cursando educación superior.